jueves, 5 de abril de 2007

Buenas Cosas Mal Dispuestas

La cinematografía nacional, desde la introducción del video a mediados de los setenta, comenzó una revolución tanto cultural como formal. Juan Downey, uno de los pioneros en la realización en video, comenzó a realizar de manera simultánea, en Estados Unidos y Chile, piezas que experimentaban con la narración. La sola incorporación de un tipo de cámaras mucho mas prácticas que las cámaras de cine permitía crear un nuevo lenguaje que podía explorar de manera mas libre y la forma de narración visual que se venía trabajando desde el celuloide.

El fenómeno penetró en Chile en medio de un gobierno dictatorial que restringía las libertades artísticas de creación. Es así como se comenzó a gestar un cine “Underground”, realizado en video, con una difusión acotada a ciertos grupos que bordeaban la clandestinidad.
Desde comienzos de los ochenta, tanto colectivos de videastas como realizadores independientes, logran crear una avanzada artística denominada como “Under”, en donde los nombres mas emblemáticos resultaron ser Gloria Camiruaga, videasta independiente de larga trayectoria y productividad, Lotty Rosenfeld, Pepe Maldonado, Néstor Olhagaray y Eugenio Dittborn, siempre con Juan Downey como el gran referente de aquella camada.

De aquella búsqueda se forman los grandes hitos como el Festival de Video Arte chileno francés, que permitió mostrar en Chile obras que no podían exhibirse por los canales habituales de difusión, casi todos ellos oficialistas y, por ende, vetados a un tipo de cine contestatario o reflejo de la interioridad del país. Por aquella muestra pasaron documentales, ficciones, video arte, video clips o experimentaciones híbridas en torno al audiovisual.

Otro importante hito de aquella época fue el programa “En torno al video”, realizado por el también audiovisualista Carlos Flores del Pino, autor de una de las películas mas experimentales de los años setenta: “Descomedidos y Chascones”. El programa, emitido por el canal de la Pontificia Universidad católica de Valparaíso entre los años 1984 y 1986, en su esencia de canal universitario, se permitía poner en pantalla piezas de video arte que nunca, de otra forma, habrían tenido espacio en las pantallas locales.

Ambas experiencias consiguieron dar a conocer nombres que con el correr del tiempo se transformarían en los pilares del audiovisual nacional. Muchos de ellos contribuyeron a crear una nueva visualidad desde el video en una época de restricciones en el mas amplio sentido de la palabra. De estas limitantes surgió un circuito que en los años noventa, con la llegada de la democracia, comenzó a decaer considerablemente.

La masificación del video clip permitió crear una nueva forma de visualidad, menospreciada por años y relegada a términos comerciales no siempre de buena factura. Sin embargo, surgen realizadores como Germán Bobe o Cristian Galaz que lograrían darle al género un aire renovador, ambos continuando con lo realizado en los años ochenta.

Ya desde fines de los noventa la irrupción del digital y las nuevas tecnologías suponían un cambio en la forma de encarar una pieza audiovisual: las cámaras de video digital se masificaron, además de ser mucho mas pequeñas y dúctiles que aquellas análogas de los ochenta; los sistemas de edición se simplifican, surge el dvd y se abaratan los costos de estos equipos.

Al amparo de los nuevos soportes digitales, las producciones en video comenzaron a influenciar fuertemente la realización de cine narrativo, mezclándose autores y géneros que hace dos décadas se veían como incompatibles. Cristián Galaz, realizador de video clips, realiza un largometraje que es un éxito comercial, Boris Quercia realiza su primer largometraje completamente en video digital, y el Museo de Arte contemporáneo realiza la Bienal de videos y Nuevos medios, el único espacio destinado a la muestra de piezas audiovisuales contemporáneas de carácter experimental.

Sin embargo, las piezas audiovisuales de estas características, de búsqueda visual, narrativa y temática, suelen no tener mayores ventanas de difusión en comparación al cine narrativo convencional.

Tal como en los ochenta y noventa, cada obra de búsqueda autoral es relegada a una dudosa categoría “Underground”, vedándole muchas veces alternativas de distribución y difusión supeditado a términos de mercado, como duración, formato o temática. El medio audiovisual nacional de manera automática relega las producciones de carácter experimental a un segundo plano, desmereciendo géneros como el video clip, que en el extranjero gozan de festivales y muestras propias, y formas de distribución bastante mas elaboradas.

Siguiendo con la línea que Juan Downey iniciará por allá por los setenta, plasmando un tipo de arte independiente, de búsqueda, de autor y principalmente rupturista en lenguaje y temática, es que el proyecto “Buenas cosas mal dispuestas, antologia del cine experimental chileno” pretende recopilar obras de autores jóvenes, con un tipo de cine que busca por medio del video como lenguaje propio una conexión con la herencia dejada por los grandes maestros, fiel a la independencia y a la distribución alternativa, no haciendo concesiones de tipo estilísticas, sino mas bien encarando el lenguaje como una forma de mostrar de manera fiel una sociedad por medio de la abstracción artística, cualidad inherente del cine.

Con el fin de otorgar oportunidades a cineastas jóvenes, que precisamente ven restringidas sus opciones de distribución por realizar un cine alternativo, es que el proyecto plantea compilar obras de alto valor artístico con la finalidad de otorgar medios para generar un espectro de muestras y ampliar el alcance de sus obras por medio de este DVD compilatorio, que reuniría siete películas unidas por diferentes temáticas y géneros, pero realizadas en video o utilizando la mezcla de formatos como nuevo lenguaje y que representarían una amplia parte de la visualidad contemporánea de carácter mas alternativo existente en el país.

Las piezas, que toman citas del arte pop, la música electrónica, el cine de Stanley Kubrik y Derek Jarman, la televisión basura y las video instalaciones, reconocidos herederos de la apuesta huérfana de Juan Downey, plantean un cine que no se hace en cine, que no se muestra en salas de cine y que no se emparenta con el cine chileno convencional. Las películas, que continúan la independencia de Gloria Camiruaga, son expositivas de una sociedad contemporánea saturada, violenta, criada bajo el alero de la televisión, hastiada de vivir en ciudades con el triple de habitantes de aquella que habitaban sus abuelos. Son películas contestatarias desde la visualidad, películas incómodas por que incómodos se sienten los autores, películas de jóvenes que suelen quedar descalificadas en Festivales de cine convencionales, pero aplaudidas y premiadas en Festivales de cine Joven o experimental, casualmente de donde históricamente han provenido las nuevas camadas de autores que revolucionan el espectro audiovisual.
el desparpajo de cada una de estas obras permite aunarlas, y por que no, otorgarles un carácter generacional e innovador, en donde se transforman en un “Cine de Guerrilla”, alejado de los cánones de exhibición empresarial del cine de industria, cuyas armas ya no son el presupuesto, los actores famosos, las comodidades, la grandilocuencia o la meta de ser exhibido en las grandes cadenas de cine.

Películas cuyos objetivos son netamente autorales: búsqueda en el lenguaje audiovisual, búsqueda temática, profundización en la utilización del montaje como arma expresiva, la actuación desarticulada y despojada del dramatismo televisivo, la utilización de decorados fantasiosos al modo de las películas expresionistas, la mezcla de 16mm y video digital, el uso y abuso de la cámara en mano, el cuestionamiento del lenguaje precisamente por quienes proponen otro lenguaje. En esencia, un cine de avanzada, alternativo, talentoso, pero no por eso críptico ni ensimismado, sino mas bien “pop”, con referentes y citas absolutamente reconocibles, con una herencia apre(he)ndida y subvertida en cada una de las obras.

Sería pretencioso hablar de un nuevo cine chileno. Ya lo ha habido por montones, con numerosos reportajes de prensa y notas que hablan de un eterno renacer del cine nacional. Este proyecto, mucho mas modesto, pretende aunar en una obra una selección de piezas de búsqueda, una representación simbólica del arte audiovisual alternativo realizado posterior al año 2000. Un cine de comienzos de siglo, pero también de síntesis de toda una generación que nació al final de la Dictadura y Creció en los albores de una democracia recuperada. Este es el primer atisbo de aquel cine, no desde la explotación habitual de una obra cinematográfica sino desde los límites, como un fenómeno que no es complaciente pero si sistemático en la profundización narrativa.
El proyecto pretende abrir una puerta a un tipo de cine que suele encontrar las puertas cerradas de antemano, tratando de hacer una alternativa y un campo a explorar desde ahora con las futuras producciones de estas características en el país, con el fin de llegar a una mayor cantidad de público, y que este entienda que existe “otro tipo de cine”, mucho mas cercano a las tendencias narrativas contemporáneas, con asimilando influencias del Internet, el net art y la nueva cultura digital.

El proyecto pretende ser un primer paso hacia la construcción de un cine autoral de peso, personal, sin concesiones a la narrativa clásica y una nueva apuesta en el aporte del arte nacional.

3 comentarios:

NadaPablo dijo...

En lo personal me encanta mucho el cinearte, además me facina el pequeño rango que te deja a la infinita imagión, algo que sin duda no te lo entrega en cine comercial, aquel que su primer fin en la taquilla (Vender). Lamentablemente y con respecto al tema, vivo en Talca y me es dificil encontrar expociciones o algún lugar donde intercambiar este tipo de cine, o cualquier muestra de arte audiovisual. Tengo planes de ir a Stgo y no dejar fuera de mis visitas, una a algúna expocisión under-audovisual.

Saludos y animo a los que cada día aportan al arte y la cultura.

René Ballesteros dijo...

Hola, qué bien por la existencia del blog, felicitaciones a quien o quienes sean los autores. A proposito de esta antologia de videastas experimentales chilenos, ya fue publicada? Y si es asi, donde se encuentra? Saludos y sigan dandole

Armando Evora dijo...

Me siento identificado con tus ideas sobre el cine y el video alternativo.Estoy armando mi blog dedicado al tema del video digital como la nueva forma del cine guerrilla,un cine de libre expresión personal sin sometimientos al estado o la empresa privada.Mi blog es videoguerrillas.blogspot.com.Me entusiasma saber que no soy el único fanático de esta froma e creación audiovisual.Saludos y suerte.